Kids eat right.

Alimentando A Los Niños Cuando Están Enfermos

Reviewed by Esther Ellis, MS, RDN, LDN
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A pesar de todos sus esfuerzos por mantener la salud, su hijo ha atrapado un virus. ¿Sabía que a los niños, en promedio, les dan entre ocho y 10 resfriados por año? Generalmente es cuando llegan al jardín de infantes cuando desarrollan su inmunidad. Aunque no hay curas, hay algunas cosas que se pueden hacer para mantener a los pequeños tranquilos y bien nutridos mientras luchan contra el virus.

Los niños deben descansar mucho y tomar suficientes líquidos. ¿Pero cuáles son sus mejores opciones para alimentarlos cuando están levemente enfermos con un poco de estornudos, tos y secreción nasal?

Los jugos de frutas diluidos, el agua, la sopa y el caldo son excelentes formas de reponer líquidos. Si su hijo tiene fiebre, vómito o diarrea, siga las recomendaciones de su pediatra para hidratarlos. Los niños mayores pueden beneficiarse de tés de hierbas con miel y limón.

Deles un Poco de Fruta

Puede que no haya evidencia sólida que sugiera que la vitamina C cura los resfriados, pero sus propiedades antioxidantes no hacen daño. Buenas fuentes de vitamina C incluyen limones, limas, naranjas, toronjas y bayas.

Ofrézcale a su hijo una variedad de frutas suaves; no solo están llenas de vitaminas y minerales para mantener una buena salud e inmunidad, sino que también contienen una gran cantidad de agua para ayudar a satisfacer la necesidad de líquidos de su hijo. Las rodajas de frutas congeladas son convenientes y fáciles de descongelar, y no se dañan tan rápido como la fruta fresca. Aquí hay un par de formas de cómo servirlas:

  • Las frutas ligeramente descongeladas, como los arándanos o las fresas, ofrecen una sensación refrescante en la garganta. Otra opción es hacer o comprar barras de frutas congeladas (busque aquellas con poca o sin azúcar agregada).
  • Mezcle trozos de fruta congelada en un batido usando leche baja en grasa o descremada o bebida de soya fortificada.

Deléitelos con Sus Favoritos

Pero no se exceda. Un niño enfermo puede tener poco apetito, así que sírvale comidas pequeñas basadas en sus tipos de alimentos favoritos. Las comidas pequeñas y frecuentes son más fáciles de digerir y le ayudarán a satisfacer sus necesidades energéticas. Manténgalo alejado de los alimentos densos, fritos y grasosos y ofrézcale almidones simples como el arroz y los fideos, ya que estos son más fáciles de digerir. Si tiene mareo trate con bananas, arroz, puré de manzana o tostadas. Si puede tolerar algunos vegetales — aprovéchelo, ¡pero concéntrese más en nutrirlo!

Pruebe la Sopa de Pollo

Intente hacer su propio caldo con el pollo asado de la noche anterior o cómprelo bajo en sodio. La sopa es un remedio aceptado, tibio y relajante. También ayuda a satisfacer las necesidades de líquidos de su hijo. Para una sopa más abundante, agréguele un poco de arroz o fideos y vegetales cocidos y picados. También puede usar un par de cucharadas de harina de avena mientras se calienta para espesar la sopa.

Translated by Sandra Arévalo, MPH, RDN, CDN, CLC, CDCES, FAND